Familia > Niñez

Qué hacer ante una convulsión por fiebre

Autor:
Dr. Rafael López Urbina. Pediatra
Revisado por:
Dr. Luis Estrada. Pediatra
Palabras clave:
fiebre, convulsión, meningitis
Publicado:
4/25/2017 6:00:00 AM
 
  
  
  
  
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Familia:Niñez
jueves, 14 de diciembre de 2017
65
miércoles, 09 de mayo de 2018
No



Una convulsión febril puede ser una experiencia aterradora para cualquier padre o cuidador. Sin embargo, la mayoría de las veces, las convulsiones febriles no causan ningún daño y por lo regular el niño no tiene un problema de salud más serio a largo plazo.

Una convulsión es una descarga eléctrica anormal del cerebro. El área afectada por la convulsión pierde su capacidad regular de función y puede reaccionar sin control. Por ejemplo, si un área del cerebro que controla un brazo tiene una convulsión, el brazo puede temblar de manera desordenada. Si una convulsión afecta el cerebro entero, todo el cuerpo puede temblar sin control. Otras pueden generar períodos de mirada fija sin ningún tipo de reacción (ausencias). Teóricamente, cualquier función del cerebro, motor, olor, visión o emoción puede ser afectada por una convulsión y seguirá siempre el mismo modelo en un individuo dado.

Las convulsiones febriles ocurren en 3 de cada 100 niños sanos, entre los 6 meses a los 5 años de edad y esto se debe a la inmadurez de su corteza cerebral. Estas a menudo son hereditarias.

La mayoría de las convulsiones febriles ocurren en las primeras 24 horas de una enfermedad y es posible que no se presenten cuando la fiebre está más alta. Estas pueden ser desencadenadas por infecciones en el oído o cualquier resfriado o enfermedad viral.

Una convulsión febril puede ser algo tan leve como que se volteen los ojos del niño o se le pongan rígidas las extremidades. Una convulsión simple se detiene por sí sola en cuestión de segundos o puede tardar hasta unos 10 minutos en finalizar. A menudo va seguida de un período corto de somnolencia o confusión.

Síntomas de las convulsiones febriles

Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Una tensión (contracción) repentina de los músculos en ambos lados del cuerpo del niño. La contracción muscular puede durar algunos segundos o más.
  • El niño puede llorar o gemir.
  • El niño caerá si está de pie.
  • El niño puede vomitar y morderse la lengua.
  • Algunas veces, los niños no respiran y pueden empezar a ponerse morados.
  • El cuerpo del niño puede empezar a temblar. El niño no responderá a la voz de los padres.
  • Es posible que se orine o hasta se defeque.

Una convulsión que dure más de 15 minutos, que ocurra sólo en una parte del cuerpo o se repita durante la misma enfermedad no es una convulsión febril normal.

El médico puede diagnosticar una convulsión febril si el niño tiene una convulsión generalizada (que involucra el cuerpo entero), pero no tiene antecedentes de trastornos convulsivos (epilepsia). En bebés y niños pequeños, es importante descartar otras causas tras una primera convulsión, especialmente la meningitis (una infección bacteriana de la membrana que cubre el cerebro o la médula espinal).

En una convulsión febril típica o simple, el examen físico generalmente es normal, más allá de los síntomas de la enfermedad causante de la fiebre. El niño no necesitará todos los exámenes de estudio que se hacen en caso de cualquier otro tipo de convulsión, que incluyen electroencefalograma, tomografía computarizada de la cabeza y punción lumbar (punción raquídea).

Se pueden necesitar exámenes adicionales si el niño:

  • Es menor de 6 meses o mayor de 5 años.
  • Tiene un trastorno cerebral, neurológico o del desarrollo.
  • Tuvo una convulsión solo en una parte del cuerpo.
  • Tuvo una convulsión que duró más de 15 minutos.
  • Tuvo más de una convulsión febril en 24 horas.
  • Tiene resultados anormales al examinarlo.

Durante la convulsión, tome las siguientes medidas para mantener al niño seguro

  • No contenga al niño ni intente detener los movimientos convulsivos.
  • Coloque al niño en el suelo en un área segura. Retire los muebles y otros objetos puntiagudos del área.
  • Se puede poner una cobija debajo del niño si el piso es duro.
  • Muévalo sólo si está en un lugar peligroso.
  • Afloje cualquier prenda de vestir que le quede ajustada, especialmente alrededor del cuello. Si es posible, abra o retire la ropa de la cintura para arriba.
  • Si el niño vomita o si se acumula saliva o mucosidad en la boca, volteelo de lado o boca abajo. Esto es importante también si la lengua parece estar obstaculizando la respiración.
  • No intente meterle nada en la boca a la fuerza para impedir que se muerda la lengua. Esto aumenta el riesgo de lesiones.

Centre su atención en bajar la fiebre

  • No intente darle nada a través de la boca.
  • Ponga paños fríos en la frente y cuello. Frote con una esponja el resto del cuerpo con agua tibia (no fría).
  • Después de que termine la convulsión y el niño esté despierto, suministre una dosis normal de acetaminofén o paracetamol.

Después de la convulsión, el paso más importante es identificar la causa de la fiebre.

La meningitis puede causar algunos casos de convulsiones febriles. Siempre se debe tener en cuenta, especialmente en niños menores de 1 año o los que todavía lucen enfermos cuando la fiebre baja.

Los niños deben ser vistos por un médico tan pronto como sea posible después de su primera convulsión febril, lleve al niño a la unidad de emergencias del hospital más cercano una vez finalice el episodio.

También es importante la evaluación del médico si:

Se presentan convulsiones repetitivas durante la misma enfermedad o si parece que es un nuevo tipo de convulsión para su hijo.

Si se presentan otros síntomas antes o después de la convulsión, como:

  • Movimientos anormales
  • Inquietud
  • Confusión
  • Somnolencia
  • Nauseas
  • Problemas de coordinación
  • Erupciones
  • Sedación
  • Temblores

Es normal que los niños duerman o sientan somnolencia o confusión breve inmediatamente después de una convulsión

La primera convulsión febril es un momento aterrador para los padres y la mayoría de ellos tiene miedo de que su hijo muera o sufra daño cerebral. Sin embargo, las convulsiones febriles simples son inofensivas y no existe evidencia de que causen muerte, lesiones cerebrales, epilepsia, una disminución del coeficiente intelectual o problemas de aprendizaje.

La mayoría de los niños superan las convulsiones febriles hacia la edad de 5 años.

Algunos niños tienen más de tres convulsiones febriles en su vida. La cantidad de estas convulsiones NO está relacionada con el riesgo futuro de epilepsia.

Los niños que irían a desarrollar epilepsia , algunas veces tendrán sus primeras convulsiones durante fiebres. Estos ataques con mucha frecuencia no aparecen como una convulsión febril típica.

Dado que las convulsiones febriles pueden ser el primer signo de enfermedad, a menudo no es posible prevenirlas, son como los terremotos, siempre existe la posibilidad latente de que aparezcan.

Tenga presente que una convulsión febril no significa que su hijo no esté recibiendo el cuidado apropiado por parte de ustedes.

Es importante que estemos informados y conocedores del tema, ya que aunque sea en un pequeño porcentaje, existe la posibilidad que alguno de nuestros hijos, hijos de familiares o amigos puedan sufrir este padecimiento.



Qué hacer ante una convulsión por fiebre

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