Bruxismo en niños y adolescentes

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Escrito por:
Dra. Elisa Polanco de Nasser, Dra. Caty Eunice Guardado, Dr. Edwin Alexander Alvarenga. Odontólogos
Revisado por:
Dra. Ana Guadalupe Contreras de Miranda. Odontóloga
Publicado:
8/9/2019 6:00:00 AM
Palabras claves:
Bruxismo, rechinamiento, etiología, tratamiento.
 

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viernes, 09 de agosto de 2019
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lunes, 12 de agosto de 2019
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adolescente sosteniendo férula

​El bruxismo es una actividad muscular mandibular repetitiva caracterizada por apretamiento y rechinamiento dentario. Se considera un fenómeno regulado por el sistema nervioso central, principalmente, e influido por factores periféricos. Tiene dos manifestaciones distintas: puede ocurrir durante el sueño, indicado como bruxismo del sueño o durante la vigilia, indicado como bruxismo despierto (Revista Chilena de Pediatría(86), 373-379).

​También se define como una actividad motora oral consistente en el aprieto rechinamiento involuntario, rítmico o espasmódico no funcional de dientes. Se recomienda hacer la distinción entre bruxismo despierto o en alerta y bruxismo de sueño o dormido (BS), puesto que estas 2 manifestaciones circadianas corresponden a eventos fisiopatológicos diferentes.

El bruxismo es mucho más que solo el desgaste que podemos observar en los dientes: de hecho, se asocia con dolor oro facial, cefaleas, trastornos del sueño, trastornos respiratorios durante el sueño como el síndrome de apnea e hipo apnea del sueño, trastornos del comportamiento o asociados al uso de fármacos. Además, se ve influido por factores psicosociales y posturales, trastornos temporomandibulares,  maloclusión, los altos niveles de ansiedad y de estrés, entre otros.

Etiología​ multifactorial

El bruxismo de los niños es un importante problema de salud pública. El bruxismo está asociado con múltiples factores de riesgo y hasta ahora todavía hay muchos problemas sin resolver relacionados con la etiología del bruxismo que tienen consecuencias en las estrategias de manejo clínico diagnosticar bruxismo del sueño (BS) durante los últimos 50 años. Actualmente, existen 3 niveles de diagnóstico de BS.

En primer lugar, se habla de BS posible, cuando existe un reporte de familiares o auto reporte de ruido o rechinamiento de los dientes durante el sueño. En segundo lugar, se habla de BS probable cuando existe autoreporte de rechinamiento y características clínicas como facetas de desgaste dentario aumentado y coincidente entre dientes antagonistas al momento del examen, dolor o fatiga muscular masticatoria e hipertrofia del masetero. Para el diagnóstico definitivo de BS es necesario el reporte de rechinamiento dentario, estado clínico compatible y confirmación por medio de una polisomnografía en la cual se mide la actividad electromiografía de los músculos masticatorios, asociada a rechinamiento confirmado mediante registros de audio y video, durante el sueño

En niños, el método clínico más confiable para diagnosticar bruxismo sigue siendo el basado en el reporte de rechinamiento de esto​s por parte de sus padres o cuidadores; sin embargo, existe la limitación en el caso el niño duerme separado del padre.

El bruxismo puede comenzar después de la desaparición de los incisivos deciduos. Su rango de prevalencia en niños de 14% al 20%. Sin embargo, la prevalencia aumenta con la edad. Aproximadamente el 13% de los adolescentes experimentan bruxismo al menos una vez por semana, pero se observa en solo el 8% de los adultos y el 3% de los adultos mayores.

Los factores de riesgo relacionados con el bruxismo fueron los siguientes: sexo, gen, posición mixta, se mueve mucho, ansiedad, reacciones nerviosas, psicológicas, responsabilidad, humo de segunda mano, ronquido fuerte, inquieto dormir, dormir con la luz encendida, ruido en la habitación, "horas de sueño", menor o igual a 8 , dolor de cabeza, mordeduras de objetos, problemas de conducta, problemas con los compañeros, síntomas emocionales y problemas de salud mental.

Diversos factores se han relacionado con la presencia de bruxismo en el paciente odontopediátrico, tales como periodo de recambio dental, maloclusiones, desarrollo de la ATM, estrés emocional, hábitos bucales. Diversos estudios han demostrado que el factor que influye de manera directa en la manifestación de bruxismo es la ansiedad, por lo cual un niño que presenta bruxismo tiene 16 veces más posibilidades de desarrollar ansiedad. Otro factor que se asocia con la presencia de bruxismo en niños es el uso de medicamentos que causan estimulación en el sistema nervioso central; niños con TDAH, trastornos de respiración durante el sueño, sufren de migrañas, o tienen otras parasomnias, como hablar dormidos, presentan mayor prevalencia de desarrollar bruxismo(4).

Alteraciones en el sistema estomatognático

Las diversas alteraciones que se presentan en los órganos dentarios dependerán de diversos factores, tales como el tipo y gravedad de la parafunción, ubicación de los dientes, las relaciones intermaxilares, cantidad de dientes, altura de las cúspides, movilidad y contactos interdentales.

El bruxismo puede causar distintas alteraciones tales como dolor muscular, alteraciones en la ATM, hipertrofia muscular, dolor de cabeza, desgaste dental, sensibilidad a los cambios de térmicos, movilidad dental, lesión en el periodonto, fractura de cúspides, pulpitis, reabsorción radicular, necrosis pulpar.

Es uno de los hábitos bucales más nocivos, causa distintos tipos de reacciones según la agresión que se desarrolle, presentándose de manera frecuente la reabsorción radicular.

Diagnóstico

El diagnóstico se implementará mediante la elaboración de la historia clínica del paciente, tomando en cuenta la presencia de hábitos parafunciónales, alteraciones neurológicas, sistémicas, estilo de vida, calidad de vida, relaciones familiares y sociales, así como un examen clínico de signos y síntomas. Se tomará en cuenta la historia de sonidos, la frecuencia, presencia de sensibilidad a la palpación en los músculos masticatorios al despertar, dolor de cabeza, desgaste patológico en los órganos dentarios (donde en la mayoría de los casos la cara oclusal de molares se encuentran aplanadas, y se presentan desgaste lingual en los dientes antero-superiores), hipertrofia del músculo masetero, hipersensibilidad o sonidos perceptibles en el ATM y la presencia de mordeduras en la mejilla.

Existe la polisomnografía (PSG) para el diagnóstico de bruxismo del sueño, su uso es limitado debido a su costo.

Tratamiento

El bruxismo tiene una tendencia a disminuir a medida que va creciendo el niño, después de la erupción de los molares e incisivos permanentes, se instauran patrones de oclusión más estables y armónicos. El odontopediatra debe tomar en cuenta los factores psicológicos durante la consulta prestando atención al estado psíquico general del paciente, observando procesos inusuales de nerviosismo, irritabilidad y otros indicadores de tensión que indiquen la aplicación de tratamiento especializado. Se debe concientizar a los padres y al niño acerca de las alteraciones que ocasioné el bruxismo en el sistema estomatognático y hacerlo consciente de la actividad parafuncional, en los casos que se efectué durante el día y así poder reducirla o eliminarla.

Antes de los seis años de edad no es recomendable ningún tipo de tratamiento. Durante dentición mixta o en las etapas permanentes del desarrollo los usos de férulas blandas pueden brindar alivio al niño. Los usos de férulas acrílicas rígidas pueden disminuir las fuerzas para​​funcionales y distribuirlas. Así como el uso de un obturador nasal transicional como instrumento para modificar la conducta en estos pacientes.

Hachmann realizó un estudio en el año de 1999, en pacientes con dentición decidua completa (entre 3 y 5 años de edad) en los cuales se colocaron planos oclusales blandos, se mantuvieron bajo control cada 2 meses por un periodo de 8 meses. Observaron que impedían el desgaste excesivo de los órganos dentarios. Concluyeron que el empleo de dispositivos oclusales podría implementarse por periodos de tiempo controlados, y con ello evitar interferencias durante el periodo de crecimiento y desarrollo de los maxilares.

Restrepo realizó un estudio en el año 2011, para determinar la efectividad de las férulas oclusales rígidas con el fin de disminuir signos y síntomas de trastornos temporomandibulares, así como facetas de desgaste en los órganos dentarios en niños de 3 a 6 años con altos niveles de ansiedad, donde se dio seguimiento de 2 años. Se llegó a la conclusión de que este tipo de planos no eran eficaces para reducir los signos de bruxismo de manera conjunta, pero que se lograba una normalización en el patrón de apertura mandibular en aquellos pacientes que tenían el patrón alterado.

En niños con dentición primaria o que apenas estén erupcionando los primeros molares permanentes, donde se observen desgaste considerable, el tratamiento de elección son las coronas de acero de cromo para recuperar la dimensión vertical. Si el niño presenta interferencias dentarias o maloclusiones, estas se deben corregir haciendo un ajuste oclusal por medio de aparatos de ortodoncia. La fisioterapia por lo general se aplica en adultos, ya que los síntomas musculares y de la ATM son muy leves en los niños y rara vez van a requerir tratamiento.

Se han encontrado casos donde el paciente refiere dolor muscular sin facetas de desgaste, lo cual indica que se han habituado a una posición intercostal a través de contactos primarios sin deslizamiento.

En cuanto a las alternativas quirúrgicas se ha demostrado que la adenotonsilectomía en niños que presentan obstrucción respiratoria por hiperplasia amigdalina logra efectos relevantes, disminuyendo el bruxismo.

​​Bibliografía

  1. Firmani M, Reyes M, Becerra N, Flores G​, Weitzman M, Espinosa P. Bruxismo de sueño en niños y adolescentes. Revista Chilena de Pediatría. 2015;86(5):373-379.
  2. Feu D, Catharino F, Quintão CC, Almeida MA. A systematic review of etiological and risk factors associated with bruxism. J Orthod. 2013 Jun;40(2):163-71. doi: 10.1179/1465313312Y.0000000021. Review. PubMed PMID: 23794697.
  3. FLETA ZARAGOZA, J. Bruxismo en la infancia, causas y orientación terapéutica. Revista Española de Pediatria y Atencion Primaria. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Autonoma de Nayarit. Mexico. 2017; XXI (7): 486.e1–486.e3
  4. MOTA LÓPEZ B, GÓMEZ GONZÁLEZ N. Bruxismo en niños: a propósito de un caso. Odontología Pediátrica. 2016;(Vol. 24, N.º 3.):220-227.​​
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